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Investigadores desarrollan una herramienta para predecir el “mal agudo de montaña”

Mié, 25/08/2021 - 09:34
Investigadores desarrollan una herramienta para predecir la enfermedad del “mal de montaña”
El AMS ocurre porque llega menos oxígeno a los órganos críticos, como los músculos y el cerebro. (Foto: ZENDA Escuela de montañismo)
“AMS-alert” puede identificar a una persona de alto riesgo con un 83 por ciento de precisión.

Científicos del Instituto de Investigación de Medicina Ambiental del Ejército de los EE. UU. (USARIEM) acaban de presentar un estudio de altitud realizado en Taos Ski Valley, Nuevo México, este verano con 41 soldados del 5º Batallón de Ingenieros.

El equipo de investigación está ultimando una herramienta que puede predecir el mal agudo de montaña, o AMS.

Cualquiera que haya ascendido rápidamente a grandes alturas puede experimentar los signos reveladores de AMS. Las personas pueden sufrir dolores de cabeza, náuseas, fatiga, falta de sueño, dificultad para respirar y deficiencias neurocognitivas a medida que sus cuerpos se adaptan a la presión de oxígeno más baja.  

Los síntomas suelen alcanzar su punto máximo después de la primera noche de sueño en altura y pueden durar hasta 72 horas. Poco a poco, el cuerpo aprende a adaptarse a este entorno y los síntomas suelen desaparecer.

El AMS ocurre porque llega menos oxígeno a los órganos críticos, como los músculos y el cerebro, lo que debilita el rendimiento.

En sus conclusiones preliminares, la Dra. Beth Beidleman, investigadora principal del estudio, explica que “Alrededor del 50 al 90 por ciento de los combatientes no aclimatados experimentan síntomas de AMS cuando asciendan a gran altitud, dependiendo de la altitud alcanzada, y no pueden desempeñarse bien física o mentalmente".

USARIEM ha pasado décadas aprendiendo cómo el cuerpo humano se adapta a las grandes altitudes. Si bien el AMS es común, Beidleman y otros investigadores han observado cómo los síntomas varían de una persona a otra. Es posible que algunas personas no experimenten ningún síntoma, mientras otras pueden requerir una evacuación médica.

Hay tres tipos de mal de altura:

El mal agudo de montaña (AMS) es la forma más leve y muy común. Los síntomas pueden sentirse como una resaca: mareos, dolor de cabeza, dolores musculares, náuseas.

El edema pulmonar de gran altitud (HAPE) es una acumulación de líquido en los pulmones que puede ser muy peligrosa e incluso potencialmente mortal.

El edema cerebral de gran altitud (HACE) es la forma más grave de mal de altura y ocurre cuando hay líquido en el cerebro. Es potencialmente mortal y debe buscar atención médica de inmediato.

La nueva herramienta, llamada “AMS-alert”, sería el primer algoritmo para predecir el riesgo de mal de altura de las personas en tiempo real. Cuando se implementa en un reloj inteligente o en un tejido inteligente, se podría usar el algoritmo para identificar a los soldados o alpinistas en alto riesgo de experimentar AMS.

Según Beidleman, “AMS-alert” puede identificar a una persona de alto riesgo con un 83 por ciento de precisión.

Para proporcionar soluciones personalizadas, los investigadores necesitaban un conjunto de datos más grande para validar estas predicciones originales.

"Para hacer avanzar la investigación de la altitud, necesitamos estudiar poblaciones más grandes en otros sitios de gran altitud", dijo Beidleman. “El entorno en Taos Ski Valley fue un lugar ideal para lograr esta misión. Al obtener más datos de más combatientes en nuevas ubicaciones, podemos mejorar la precisión del algoritmo para predecir AMS en individuos".

Los sujetos del experimento subieron o fueron transportados al pico Kachina a 3.600 metros sobre el nivel del mar pocas horas después de llegar a Nuevo México. Los investigadores probaron el rendimiento físico y cognitivo de los soldados durante el estudio de cuatro días.

Los investigadores equiparon a los soldados con monitores en el tobillo, el pecho, la muñeca y el dedo índice para asegurarse de que obtuvieron la mayor cantidad de datos vitales, como la respiración, la frecuencia cardíaca, la actividad física y las alteraciones del sueño.

Aunque se está ensayando en el Ejército, los investigadores apuntan que “proporcionará un avance tecnológico en el monitoreo fisiológico para las Fuerzas Armadas de EE. UU., proveedores de atención médica civil, montañistas, atletas recreativos y equipos de búsqueda y rescate”.

 

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